Me gusta pensarme como un jardín feral, porque si un jardín es el resultado de la domesticación con un fin ornamental para el disfrute humano; un jardín feral sería aquel que alguna vez doméstico, al encontrarse abandonado, encontró en su soledad, una forma propia de sostenerse y crecer en un ambiente hostil no controlado por un tercero.  Y es en esta capacidad de transitar de la indigencia a la autosuficiencia donde radica su belleza ❤

Jardín de tigres y amapolas echando raíz en mi muela del juicio ❤